Las cosas que todos los niños tienen que hacer sí o sí en verano

Está muy bien eso de repasar lo aprendido en el curso durante las vacaciones de verano. Sobre todo, a fin de que los peques no lleguen con el cerebro reseteado a septiembre. Y, también está muy bien dedicar un poquito de tiempo cada día a realizar algunas actividades y ejercicios que les ayuden a mantener rutinas y que la vuelta al cole no se les haga tan cuesta arriba.

Pero, piensa en ti, cuando tienes unos días de vacaciones: ¿te apetece seguir trabajando, aunque sea durante menos tiempo? ¿Te apetecería que, en plenas vacaciones, te levantasen temprano para hacer tareas antes de relajarte en la arena de la playa? Pues eso es lo que solemos hacer con los niños cada temporada estival. Y ellos, al igual que los adultos, tienen derecho a descansar durante los dos meses de vacaciones que tienen durante el curso.

A sabiendas de ello, hace unos años se hicieron virales los ‘deberes del Profe Manolo’. Una lista de tareas para verano nada convencional que impresionó a todos los padres de sus alumnos y que uno, de hecho, compartió en redes sociales. A día de hoy, es una de la lista de deberes que más se repite en los diferentes colegios de España. Tanto que, incluso, fueron recopilados en un libro titulado ‘Deberes de vida’; una especie de cuaderno de verano en el que los niños tenían que ir tachando planes a medida que pasan los días de vacaciones.

Y es que, tal y como él mismo se encargó de explicar en una de las muchas entrevistas que realizó, después de todo el curso realizando deberes de verdad, los alumnos tienen derecho a un verano tranquilo, a disfrutar de los planes que más les gustan, del juego y hacerlo rodeado de su familia y amigos, pasando tiempo de calidad con ellos. De hecho, pasar tiempo de calidad en familia es también muy beneficioso para el correcto desarrollo infantil.

Como también lo es dar paseos por la naturaleza (para reconectar con ella) o pasar tiempo jugando en la calle, en la piscina o haciendo cualquier tipo de ejercicio físico.

A sabiendas de lo importante que es realizar esos deberes menos tradicionales y del derecho que tienen los niños a pasar unas buenas vacaciones, os dejamos una recopilación algo modificada de los famosos deberes que hicieron famoso al Profe Manolo hace algunos veranos.

¿Qué deben hacer los niños en verano?

Como decimos, estos deberes se transforman en actividades y experiencias que aunque a priori podrían parecer mero entretenimiento, llevan detrás muchos valores y aprendizajes asociados:

  • Ver, al menos, una lluvia de estrellas
  • Visitar alguna exposición
  • Conocer algún museo nuevo
  • Visitar una biblioteca
  • Al menos, acostarse tarde una noche en el verano
  • Hacer la lista de la compra y ayudar a encontrarlo todo en la tienda
  • Coser un botón o remendar un calcetín
  • Caminar un buen rato de la mano de alguien que los quiera mucho
  • Reparar algo que esté roto
  • Escuchar el viento o las olas del mar
  • Montar una pequeña fiesta
  • Ver una puesta de sol
  • Construir una cabaña o un fuerte
  • Volar una cometa
  • Hacer dos amigos nuevos
  • Comer brochetas de fruta
  • Leer dos libros y algunos cómics
  • Construir un castillo de arena
  • Caminar un buen rato sin zapatos
  • Hacer helados o polos caseros
  • Acostarse una noche muy tarde
  • Hacer un collar o una pulsera
  • Ver fuegos artificiales
  • Divertirse con globos de agua
  • Mirar las nubes y ponerle forma
  • Disfrutar de los amigos y/o la familia

¿Cómo seguir aprendiendo en verano?

¿Crees que las actividades propuestas son una tontería? Los niños pueden seguir aprendiendo en verano y, para ello, no hace falta que se sienten en una mesa con un lápiz a escribir problemas matemáticos y dictados de lengua.

La vida va más allá del contenido curricular; los niños necesitan aprender cosas que no están en los libros de texto y con estas actividades podrán conseguirlo.

Viendo una lluvia de estrellas podrán aprender mucho sobre astronomía y sobre lo que nos rodea en el universo; haciendo helados y polos caseros, o divirtiéndose con globos de agua serán capaces de hacer el mínimo de ejercicio físico recomendado por la OMS para prevenir la obesidad infantil; escuchando el viento o las olas del mar, viendo una puesta de sol o haciendo un collar o una pulsera serán capaces de trabajar la ansiedad y el estrés infantil, para rebajarlos.

Además, visitando alguna exposición, museo o biblioteca estará genial para introducirlos en el mundo del arte.

Si todas las actividades las hacen en familia, reforzaréis los vínculos y la comunicación. Y esto, lo agradeceréis todo en el futuro.

22 / 07 / 22