Consejos para promover unos hábitos saludables en niños

De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud, la obesidad infantil afecta en la actualidad a 340 millones de niños. Por primera vez en la historia, hay más personas con sobrepeso que con hambre en nuestro planeta, según Naciones Unidas.

“A día de hoy podemos afirmar que la esperanza de vida de la próxima generación será menor que la nuestra debido, en gran parte, al sobrepeso y la obesidad”, explica en The Conversation la profesora de la Universidad de Navarra Idoia Labayen.

“Estamos preocupados por las cifras de obesidad infantil en nuestro país”, continúa. Y es que, de acuerdo a sus palabras, podríamos considerar esta enfermedad la “otra pandemia del siglo XXI”.

El problema no solo es la calidad de la alimentación, que ha disminuido considerablemente con el paso de los años, es que a ello se suma la cada vez menor frecuencia con la que los niños españoles practican deporte. Según la Organización Mundial de la Salud, el 60% de los niños no cumple el mínimo de tiempo de actividad física recomendada por esta organización: 60 minutos al día en movimiento.

Aunque una de las consecuencias más desastrosas es la que ya advierte la profesional antes mencionada, la obesidad empeora considerablemente la salud a corto, medio y largo plazo. En el caso de los niños, puede provocar diabetes, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. “Si estas manifestaciones comienzan en la infancia, las complicaciones se seguirán manifestando en la vida adulta”, comenta Idoia. “De hecho, hemos detectado que están surgiendo perturbaciones en el hígado desde la edad infantil”.

Aunque las noticias no sean muy buenas, por suerte la obesidad se puede prevenir desde la infancia. ¿Cómo? Promoviendo hábitos de vida saludable en los niños.

¿Qué hacer para que tu hijo coma de manera saludable?

El mejor consejo que podemos dar es que los niños aprenden por imitación. Así que, si quieres que coma de forma saludable, todos en casa deberán comer de forma saludable (y también fuera de ella).

Además, no se deben condenar los alimentos entendidos como ‘poco saludables’. “La comida tiene un punto de adicción basado en la recompensa: cuanto más me prohíben algo que otros disfrutan, más lo deseo, y cuando obtengo eso que me prohíben, me engancho”, asegura al diario El País la psicóloga infantil Bárbara Zapico.

De hecho, según un estudio de Reino Unido, esta práctica está relacionada con más trastornos de la alimentación en la etapa adulta.

Y esto, sin embargo, es algo típico en las familias: prohibido comer chocolate, ni chucherías, ni salchichas.

¿Qué sería lo correcto entonces? Basar el grueso de la alimentación en alimentos sanos: frutas, verduras, pescado, carnes magras, cereales integrales… Y dejar en un segundo plano a estos alimentos menos saludables, pero no restringirlos por completo.

Tampoco se debe chantajear a los niños con la comida. Así que nada de “si te lo comes todo te doy esto que te gusta tanto”. Hay que enseñar a los niños a introducir diferentes comidas en su alimentación y, si algo no le gusta, probar a dárselo con diferente cocinado o presentación. A base de repetir la misma fórmula, no conseguiremos nada.

Otros tips para educar en una alimentación saludable pasan por:

  • Hacer de la comida un momento para disfrutar en familia
  • Evitar focos de distracción como pantallas o videojuegos
  • No dejar que el niño menosvalore la comida: ayúdale a entender que no puede ser tema de discusión
  • Si no le gusta lo que hay en el plato, puede llegarse a un consenso familiar para cambiarlo por algo parecido
  • Evitad los picoteos entre horas

¿Cómo conseguir que tu hijo haga deporte?

De acuerdo a la American Academy of Pediatrics, la periocidad de ejercicio físico disminuye dramáticamente a medida que el niño crece y progresa de grado escolar. Y, sin embargo, es primordial para mantener una buena salud física (y también mental).

Para ello, y como en el caso de la comida, es necesario que toda la familia practique ejercicio físico asiduamente: que forme parte de la vida diaria de todos los miembros.

Si lo que pasa es que no le gusta el ejercicio físico, podremos ayudarle a encontrar esa actividad que logre motivarle. Por eso, recomendamos no apuntar al niño a ninguna actividad extraescolar sin su consentimiento: será mejor que nos informe de sus preferencias y, en función de eso, tomar la decisión de forma conjunta.

Si logramos encontrar esa actividad física que le motive, no le costará ningún esfuerzo practicarla semanalmente.

En fines de semana, podemos reservar un ratito para salir a dar paseos por la naturaleza, o hacer alguna ruta familiar sencilla.

19 / 05 / 22